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domingo, diciembre 05, 2010

Una triste y penosa eliminación

El gol de Maggiolo que abría algunas esperanzas.¹


El anti·proceso para el final de esta crónica
Y se repitió la historia.  En su segundo ciclo como técnico no encargado al frente de la escuadra verdolaga, la dirección de José Fernando Santa vuelve a naufragar en los cuadrangulares semifinales, y otra vez con el penoso detalle de señalar la eliminación apenas en la cuarta fecha, con un solo punto, muy lejano -y ya inalcanzabla- de los diez que alcanzó el equipo blanco de Manizales con el triunfo de esta tarde.

Pero este destino lamentable para una institución del tamaño de Atlético Nacional no debe sorprender a nadie: el verdolaga reflejó su lado oscuro en estas instancias -donde llegan los equipos menos malos del torneo-, momentos en los que le desnudaron todas sus limitaciones y quebraron los frágiles espejismos que el conjunto de Santa había mostrado a lo largo del certamen.

Nacional se acostumbró a "sacar resultados", sin buscarlos de una manera convincente para la hinchada, con números que alcanzaban a maquillar muy bien las propias falencias y embellecer un camino ausente de fútbol en la tabla de posiciones.  Solamente alcanzaba para eso; para nada más.  Y, mientras, a través de la deforme seducción de esos números, se mitigaban los disgustos de un gran sector de la fanaticada verde que estaba desencantada con la manera del equipo de ¿jugar? al fútbol.  Pero en los cuadrangulares todas las dudas se despejaron.

Muchos factores incidieron para que Nacional encontrara este amargo sino: el verdolaga nunca encontró regularidad en su pensamiento futbolístico ni tampoco constancia en la nómina principal.  Las dificultades en lo colectivo -principalmente, las fatales desconexiones en la zona defensiva- llevaron a Santa a realizar pruebas y ensayos a lo largo de toda la competencia.

Las lesiones, las suspensiones y los llamados a las diferentes categorías de la Selección Colombia endurecieron el mal camino pero jamás lo enderezaron.  Nunca se volvió a saber nada de Damián Santín, tampoco se supo qué pasó con Francisco Delgado, y por mucho tiempo estuvo fuera, incluso de los concentrados, Jossimar Mosquera, para nombrar solamente tres jugadores.

Estos desencuentros del comandante verde con sus mismos dirigidos llevaron, en ciertas ocasiones, y quizás por la misma calentura después de algunos partidos, a reclamar públicamente el bajo desempeño de algunos jugadores.  Una situación que evidenciaba la poca sintonía y la fragilidad que había en el interior del onceno verdolaga, que más tarde dejó escapar algunos rumores.

Y, obviamente, sin esa constancia que un equipo necesita para facturar una buena campaña en cuanto a lo futbolístico, Nacional mostró siempre grietas en sus partidos: en unas zafó de las vergüenzas -porque sus rivales eran demasiado horribles-; en algunas vivió la realidad, cuando fue apabullado por mejores equipos -Cali, Once Caldas y Tolima-; y en otras, oncenos con menor peso evidenciaron sus debilidades -América, Pereira, Envigado y Quindío-.

Cabezas rodantes
De esta manera, hoy, con la derrota 3-2 ante Once Caldas en el estadio Palogrande, las dudas e inquietudes quedaron todas resueltas: Nacional no estaba para pensar en finales -como se imaginaban algunos hinchas verdolagas muy entusiasmados-, y finalmente, no sirvió ni para ser animador.  Ante el cuadro blanco, como exhibió en todo el torneo, se mostró inseguro y dubitativo, y a eso se sumó una especial falta más de criterio que de espíritu a la hora de jugar.

La eliminación tan temprana, claramente, deberá conducir al ejercicio autocrítico y reflexivo de lo que sucede en el interior y en las cabezas prominentes de la institución.  Nacional no puede quedar en evidencia y sellar este episodio penoso con impunidad; así que, si tienen que volar cabezas, que rueden, damas y caballeros.  Ningún hincha verdolaga espera que el libro de los lamentos siga escribiendo más capítulos.

El sumario de una contundencia singular
El partido, hasta los sesenta minutos, se resume de la siguiente manera: primer punto, Nacional tuvo más la pelota, pero no logró construir una agresividad que incomodara el planteamiento del conjunto local; segundo punto, Once Caldas estuvo tranquilo y sin desesperarse ante los embates tibios de la ofensiva verde; tercer punto, el equipo de Juan Carlos Osorio mostró una contundencia notable, picante e hiriente, y aprovechó las oportunidades y los espacios que dejaban los defensores de la visita; y cuarto punto, con cada gol que ingresaba en el arco de Gastón Pezzuti, el espíritu verdolaga se diluyó en su propio desmoronamiento.

En los primeros minutos, Nacional se vio con una intención de crear juego, aunque estaba obligado a mostrar una actitud ofensiva: tenía las líneas más adelantadas, se tocaba en corto y los centrales anticipaban los envíos caldenses.  Ésta era una situación incómoda para Dayro Moreno, que tenía que llegar hasta el centro del campo para alimentar el juego del cuadro local (7'), e incluso en un ataque de Nacional, al goleador albo se lo vio actuando como ¿¡lateral derecho!? (9'), lo que ponía en la mesa ese aparente desinterés de Once Caldas en ir a buscar la victoria.

Nacional, además, intentaba inútilmente por arriba, con centros desde los costados que eran anulados sin mayores dificultades por los zagueros blancos.  A eso se acompañaba la habitual variante de dejar todo a la inspiración de Dorlan Pabón, quien hacía su típica jugada: llegar al área, luego de haber enganchado hacia dentro, y rematar de derecha, que en los últimos cotejos fue inoficiosa.  Sin embargo, Nacional no creaba peligros con esas fórmulas.  Por el contrario, en los mínimos acercamientos, Once Caldas siempre hallaba cómo perjudicar la salud verdolaga cuando se aproximaba a los terrenos de Pezzuti.  Y ya habían avisado la dupla goleadora de los blancos.

El verdolaga sufrió por Micolta
Y cuando más insistía el onceno verde, la amenaza se concretó en el minuto 18: con Jossimar Mosquera y Humberto Mendoza adelantados, Jaime Castrillón encuentra un hueco y coloca el pase a Micolta, quien ante la tardía llegada·cierre de Víctor Giraldo queda de frente con Pezzuti para poner sin inconvenientes el 1-0.  Con tranquilidad, con contundencia y con pragmatismo, muy diferente al Once Caldas temible que había sugerido el andar de las últimas jornadas, el cuadro blanco se ponía arriba sin grandes merecimientos.

En los siguientes minutos se mostró al verdadero equipo de Osorio, en su real dinámica de ataque y sin dejar respirar a su adversario.  Primero con un remate de John Valencia que pegó en el palo (22'), cuando la tormenta indicaba que se venía el segundo tanto local, y después con los despliegues de Micolta, Fernando Uribe, Iván Vélez y Harrison Henao, para agravar e inundar de intranquilidades la situación del conjunto verdolaga.

No obstante, tras esa furia momentánea, Once Caldas volvió a su figura inicial: paciente y esperando el momento de mandar el siguiente zarpazo.  Nacional, mientras tanto, mostraba que podía llegar hasta cierto punto de la cancha, sin poder romper la última línea caldista producto de una involuntariedad circunspecta e insípida; sin poder lograr por lo menos una triangulación: de dar el pase e ir a buscar el espacio.  Y Nacional no hacía eso.  No construía espacios ni los buscaba.  ¿Faltaba mucha chispa para hacer eso?...

Por eso, en tanto que Nacional discutía con sus mismas insuficiencias, Micolta doblegó -con un ocho mediante- a Marlon Piedrahita, ganó ese sector y mandó el centro pasado para que de atrás llegara envalentonado Moreno y marcara de cabeza furiosa el 2-0 (40').  Contundencia tóxica y mortífera para una defensa verdolaga que nunca, en este semestre, se caracterizó por ser segura.  Y en este encuentro, mucho menos.

En la última del primer tiempo, Nacional siguió intentando con su única posibilidad de ataque, con la habitual desmarcación y remate posterior de Pabón, pormenor que controlaba bien 'Neco' Martínez (43').  En el recuento de los primeros 45 minutos, hubo muy poco para mostrar respecto del equipo de Santa.

¿Hubo cambio de velocidades?
Para el inicio del complemento, Santa mandaba a la cancha a Víctor Ibarbo por Marcos Mondaini, de flojo partido.  El 8 verde no había podido entrar como titular por una molestia que sufrió en el juego ante Once Caldas el domingo anterior en el Atanasio, cuando tuvo un choque con Alexis Henríquez.  Con su ingreso, Nacional esperaba ganar mayor presencia en los costados y que generara un ritmo diferente al que mostró el equipo en la primera parte.

Y en menos de un minuto por poco se viene el descuento verdolaga, con una serie de toques cortos que incluyó movilidad y despliegue de los laterales para ser más profundos: Víctor Giraldo, en el pie a mano con el guardavallas albo, sacaba el derechazo que, lamentablemente, pegaba en el poste.  Fue un remolino que parecía visar mayores tragedias, y con un Nacional, por lo menos, que salía con otra actitud para el comienzo del segundo tiempo.

Una distancia muy grande
Sin embargo, para enfríar cualquier entusiasmo verdolaga, Once Caldas acudió una vez más a su manual de la contundencia y señaló el 3-0 ponzoñoso.  Con un gran pase filtrado de Fernando Uribe a Félix Micolta, el escurridizo volante encuentra muy mal parada a la zaga visitante, horadando la carretera con destino al arco verde, y con derecha colocada pone el tercero en la pizarra blanca.  Irrebatible...

A partir de ahí, Osorio quitó literalmente el acelerador de la máquina blanca.  Incluso se dio el lujo de sacar a Valencia -quien ya estaba amonestado- por Diego Arango (54'), entendiendo que la cuestión estaba finiquitada.  Además, en los segundos posteriores, Pabón tuvo que salir en camilla de la cancha por unos minutos, y Correa era amonestado.  Es decir, fueron instantes en los que se manifestaba a un Nacional con serias dificultades y que lucía perdido.

Del imaginario de Machado
Sin embargo, ante la crudeza del marcador, Nacional, con más orgullo propio y vergüenza que otra cosa, encontró la manera de acortar las diferencias: primero, en una entrada al área blanca de Giraldo para obtener un penal "un poco inesperado", con la posterior consecución de Mendoza (63'); y luego, gracias a la decisión de Osorio de sacar a Micolta de la cancha -la figura alba y verdugo de Nacional- para ingresar a Jefferson Cuero (69').  Así, Once Caldas restaba sus propios peligros y alimentaba las opciones pasajeras de un Nacional herido en su amor propio.

En el minuto 72, el juez Ímer Machado deja de sancionar un penal a favor del verdolaga -centro desde la derecha, Ezequiel Maggiolo va a cabecear pero lo desestabilizan-, situación que pareció compensar su fallido dictamen en la apreciación del penal anterior.

"Lechuga" reverdecía las ilusiones
No obstante, Nacional encontró su recompensa tres minutos después, en una buena triangulación entre Ibarbo y Pabón que abrió la defensa blanca, y allí, en un enredo monumental -defensa y portero blancos inmiscuidos- que impidió definir al 8 verde, quedó el rebote para que Maggiolo la empujara sin obstáculos.  3-2 y se empezaba a olfatear una remontada digna del Estambul '05.

Los últimos diez minutos mostraron a un Nacional enceguecido por ir a buscar el inservible empate, mientras que Once Caldas se ahogaba en la ambición de sus individualidades, cuando bien pudieron poner el 4-2 en cualquier momento.

Pero finalmente el marcador no se movió y sentenció la eliminación de un Nacional lejos de identificarse con el actual planteamiento especulativo y resultadista, que lo terminaría de crucificar.  Se acababa la ilusión, se acababa la mentira.  Ya se veía venir; se pronosticó la debacle...  Bye-bye al sueño verdolaga -de algunos hiperidealistas- de bordar la estrella 11 en este insípido 2010.  Y será también la despedida para otros; para muchos, seguramente...

Formaciones
Once Caldas: 'Neco' Martínez; Vélez (Mena, 80'), Amaya, Henríquez y Núñez; Micolta (Cuero, 69'), Henao, Valencia (Arango, 54') y Castrillón; Uribe y Moreno.
Nacional: Pezzuti; Giraldo, J. Mosquera, Mendoza y M. Piedrahita; Correa (Estupiñán, 85'), Arango e Iglesias; Pabón y Mondaini (Ibarbo, 46'); Maggiolo.
El verdolaga perdió 3-2 ante Once Caldas en el Palogrande, con goles de Mendoza -de penal- (63') y Maggiolo (75') para el verde, mientras que Micolta (18' y 50') y Moreno (40') anotaron para la escuadra local.


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¹  Imagen extraída de YouTube (http://www.youtube.com/watch?v=-nBd-swUQgs).

lunes, noviembre 29, 2010

Dolor e impotencia

El Once Caldas terminó de desnudar las limitaciones verdolagas.¹


La del domingo fue una versión 2010 de la horrible noche...  Con un Atanasio Girardot repleto de almas verdolagas, Atlético Nacional perdió 1-3 contra un Once Caldas superior, contundente, venenoso y conocedor de lo que tenía que hacer en Medellín para llevarse la victoria.  El verdolaga, por el contrario, exhibió todas sus flaquezas en los momentos álgidos y pudo encajar una derrota con un marcador más amplio.

La intención de Nacional era clara: ante un equipo con las condiciones y el potencial de Once Caldas, lo más oportuno era controlar los ritmos del partido teniendo el balón, fijando esa función en David Córdoba y en el apoyo constante de Jairo Palomino, Cristian Correa, Marlon Piedrahita, Marcos Mondaini y Víctor Ibarbo.  Él, el conductor con la camisa 30 verdolaga, tenía que convertirse en el socio de todos.

Un Once agresivo
Y así arrancó Nacional el partido.  Sin embargo, Once Caldas tenía también sus planes y, desde los primeros minutos, no trató de especular con el desarrollo mismo del juego sino que plantó banderas y expuso con claridad -y sin titubeos- lo que iba a hacer en el Atanasio.  De entrada, el conjunto de Juan Carlos Osorio quiso establecer condiciones, basados en ls peligrosidad de sus elementos ofensivos: pasando del despliegue de sus mismos laterales hasta llegar a sus punzantes delanteros.  La propuesta agresiva del cuadro albo, evidentemente, no sorprendió a pocos.

Así, como un premio a esa idea de Osorio, el blanco de Manizales encontró su primera oportunidad clara al minuto 10, con pase de John Valencia a Jaime Castrillón, quien con un taco de primera, deja la pelota mansa para que llegue la derecha colocada de Fernando Uribe.  Golazo de Once Caldas y silencio en el Atanasio.

Nacional mostraba que tenía problemas para asociarse: Córdoba no aparecía, y Dorlan Pabón, figura en otras ocasiones, quería definir de manera individual, con remates inofensivos de larga distancia.  Después de los primeros quince minutos, preocupantes en todo sentido para el cuadro verde, Córdoba empieza a pedir el balón, pero tenía que retrasarse demasiado, casi a zona defensiva.  Ahí se notaba el poco protagonismo de Palomino y Correa para conectar las líneas.

Ilusión pasajera
Cuando Nacional comprendió que necesitaba salir tocando y ayudándose por los costados, empezó a generar peligro en la zona caldense, llevando a la escuadra visitante a su propio terreno.  Y así se acercó el verdolaga para llegar al empate: en una serie de toques cortos, Ibarbo abre sobre la derecha a un Giraldo solo, éste avanza con rapidez y en el área es derribado por Wilson Mena (20').  Penal.

Ahí llega Humberto Mendoza a pedir la pelota para ser el ejecutor.  Con seguridad, saca el zapatazo al medio -imposible para 'Neco' Martínez, quien se había lanzado a su palo izquierdo- y equilibra las cargas (21').  1-1 refrescante para el mundo verdolaga.

Si bien, con el gol del empate, Nacional incrementó su ánimo, en el minuto 23 se descuidó terriblemente y Once Caldas pudo restaurar la diferencia en un contragolpe: salida rápida y pase a Mena, el extremo izquierdo la 'pica' y Pezzuti no puede...  Sin embargo, la pelota pega en el palo y el rebote deja servido a Uribe para que anote el segundo tanto blanco, con el arquero verdolaga en el suelo, pero increíblemente el autor del primer gol desperdicia.

Entre el minuto 26 y 27, se da un roce singular entre Pabón y Valencia: primero, el 88 de Nacional entra fuerte al volante albo y es amonestado; acto seguido, en un aire de revancha, el ex América se desliza con firmeza y desestabiliza al jugador verde.  También amarilla, aunque con cierta interpretación teatral por parte de 'Memín'.

Un Nacional sin grandes ideas
Hasta ese momento, a Pabón e Ibarbo les tocaba trasegar por el medio del campo, intentando construir desde ahí alguna jugada peligrosa, ya que por las bandas eran bien anticipados por los elementos blancos.  En el minuto 38, se gesta una jugada que tiene a los dos como protagonistas: cambio de frente profundo a Ibarbo, éste llega hasta la raya y manda el pase atrás; de ahí, recoge la pelota Pabón y dispara, pero el remate era bien atajado por el cancerbero caldista.

Si Nacional andaba con problemas, Once Caldas abría muy bien el campo por los costados, donde se veía a Giraldo desguarnecido ante los avances de dos o tres jugadores por su banda -Jaime Castrillón, Luis Núñez y Wilson Mena-.  El Caldas de Osorio se mostraba como un equipo muy rápido y técnico, pero con juego colectivo que su par verdolaga, que apenas podía encontrar un rumbo con el destello intermitente de sus piezas más relevantes.

Insipidez vs. veneno caldista
En los primeros minutos del segundo tiempo, Nacional continuó evidenciando sus limitaciones: Ibarbo podía llegar hasta el fondo pero era bien controlado entre dos -y hasta tres- jugadores; Giraldo también avanzaba hasta el fondo pero sus centros eran improductivos, sobre todo, si no se tiene en cancha al pívot habitual; y Pabón, seguía intentando con la suya: la de amagar una y dos veces, encontrar el espacio y preparar el remate.  Eso era lo poco y nada que mostraba Nacional en ese momento.

En el minuto 54, Jefferson Cuero ingresa por Mena, con la tarea de seguir acumulando peligros sobre la banda izquierda.  Y en pocos segundos dio resultado: en un remate que parecía perdido, sobre todo por la distancia, Pezzuti se hace un nudo y termina dejando colar el disparo del recién ingresado (55').  Un 1-2 durísimo para las aspiraciones del cuadro verde, que incluso con el empate se veía con grandes dificultades para generar riesgos.

Cambios de nombres, no de corazones
La respuesta del banco verdolaga no se hizo esperar (61'): sacan a Palomino y meten a Ezequiel Maggiolo para intentar dar vuelta un partido lleno de complicaciones.  Poco después, Marlon Piedrahita se anima a subir, desde su posición engancha y remata, y el balón apenas roza el palo derecho del portero albo (63').

No obstante, Nacional siguió sumido en su propia incapacidad, pero con la siguiente decisión del banquillo se terminaría de hundir -más allá de las buenas intenciones del timonel verde-.  Camilo García entra por Correa (69'), y ahí sí que se desmoronó la estructura defnsiva del cuadro verde.  Si ya tenía problemas con la presencia de la pareja de volantes de contención, sin ellos, cada avanzada del conjunto visitante representó un peligro inminente al arco de Pezzuti.

Nacional metía gente en ataque, pero su espíritu flaqueaba; lucía desanimado.  En el minuto 77, Pezzuti salva a Nacional del tercero blanco tras evitar el remate de Uribe, en un pie a mano.  El "toma y dame" se apoderó del escenario y el ambiente se congestionó de las angustias de la hinchada verdolaga: primero, con una arremetida de Uribe (82'), y después, en un ataque solitario pero furioso de Dayro Moreno, quien contra dos defensas verdes pudo esquivar la marca y sacar el remate (85'), que, finalmente, y para el alivio del seguidor local, pegaba en el travesaño.

Escenas de dolor
Pero cuando viene el alivio llegan los remolinos...  En el minuto 87, Nacional terminó de enterrarse a sí mismo con el disparate de Córdoba, al reclamar y volver sobre sus propios reclamos para ganarse dos amarillas -y expulsión- en menos de veinte segundos.  Y un minuto después, Dayro Moreno -¡sí!, el mismo que toma y abraza botellas gigantes- aseguró la cremación de este equipo, que pareció muerto desde, aproximadamente, el minuto 70; aunque, para ser sinceros, y coherentes, este equipo merecía un entierro de tercera, no así su fiel fanaticada.

Ahora, si algunos se atreven a discutir algo acerca de la fidelidad de la hinchada de Atlético Nacional, tendrán que contra·argumentar el hecho que muestra al verdolaga con el mayor promedio de asistencia del torneo -una vez más-, con más de veinticinco mil aficionados por cotejo.  Pero como también es una hinchada que no le gusta que le metan los dedos a la boca, apareció esa reacción particular en los últimos segundos: cantarle el ole al mismo equipo, mientras Once Caldas paseaba el balón con toques.

Ésas fueron las escenas de una película deprimente, con un final muy triste, que deja al equipo verde virtualmente eliminado para clasificarse a la final, acumulando sólo un punto de nueve posibles y dos partidos perdidos en su propia casa.  Lamentable...

Navegando entre la impotencia, el dolor, la ira y la tristeza, pero aun así, el hecho merece un punto de reflexión.  No como lo tomaron algunos hinchas verdolagas al final del partido, quienes querían llegar hasta el camerino y "exigir explicaciones" a algunos jugadores.  La cosa fue tomada como una amenaza por la policía y el incidente terminó con heridos y detenidos, y gente inocente afectada con gases lacrimógenos, para elaborar un collage de imágenes bochornosas.

Para pensar muy bien las cosas
Surgen muchas inquietudes...  ¿Seguir con José Fernando Santa como técnico verdolaga?  Seguramente no.  ¿Traer a 'Sachi' Escobar?  ¿Por qué no?  ¿Traer a Diego Umaña?  Hmm...  ¿Firmar la salida de algunos jugadores?  Sí, sin duda.  ¿Se sabía que esto podía pasar?  Pero no más preguntas y respuestas en momentos tan calientes y de confusión.  Habrá tiempo para tomar las cosas con más calma y con mejor criterio.

Formaciones
Nacional: Pezzuti; Giraldo, J. Mosquera, Mendoza y M. Piedrahita; Correa (C. García, 69') y Palomino (Maggiolo, 61'); Pabón, D. Córdoba e Ibarbo; Mondaini.
Once Caldas: 'Neco' Martínez; Vélez, Amaya, Henríquez (Vizcarrondo, 66') y Núñez; Castrillón, Arias, Valencia y Mena (Cuero, 54' < Henao, 71'); Moreno y Uribe.
El verdolaga cayó 1-3 en Medellín, con goles de Uribe (10'), Cuero (55') y Moreno (88'); Nacional había empatado transitoriamente con tanto de penal de Mendoza (21').  Fue expulsado Córdoba en el minuto 87.


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¹  Imagen de Futbolred (http://www.futbolred.com/contenido/liga-postobon/noticias/cuadrangulares310ii/IMAGEN/IMAGEN-8470502-2.jpg).

domingo, agosto 29, 2010

Nacional dio en el blanco

Maggiolo llevó a Nacional de cabeza a la victoria.¹


En la noche del sábado, Atlético Nacional venció 2-3 de visitante a Once Caldas y alcanzó su tercera victoria consecutiva en la Liga Postobón.  El partido se disputó en el estadio Metropolitano de Techo, en la ciudad de Bogotá, y no en el Palogrande de Manizales, que está en reparaciones por el tema del Mundial sub-20 de 2011.

Nacional arrancó mejor en los minutos iniciales, pero fue Once Caldas quien casi abre el marcador por intermedio de Félix Micolta, tras una desatención en la zaga verdolaga (3').  Sin embargo, la respuesta llegó inmediatamente (4'), con un envío englobado desde la derecha que supo conectar Maggiolo con un cabezazo, pero éste se estrelló en el palo.  Fórmula válida teniendo en cuenta las capacidades en el juego aéreo que tiene el atacante argentino.

Los primeros veinticinco minutos mostraron una mayor presencia verdolaga en el área de Juan Carlos Henao, con remates de Pabón, Maggiolo y Palomino.  Pero ante la falta de claridad en la definición del conjunto visitante, Fernando Uribe aprovechó un rebote en un remate de Micolta que había pegado en el palo, y la manda adentro (26').  1-0 con muy poco trabajo ofensivo del cuadro local y que premiaba la contundencia.

Once Caldas pudo ampliar el score cuatro minutos después, de nuevo con la presencia de Uribe, pero la acción se anuló por fuera de lugar.  Luego de estas dos jugadas, al onceno verdolaga se lo vio golpeado y no supo responder futbolísticamente en los minutos restantes de la primera etapa.  No obstante, en el minuto 42, Nacional se acercó en una acción elaborada por Maggiolo, Mondaini y Palomino, que termina en gol pero que es invalidada por fuera de lugar de Mondaini.

Tras el descanso, que pareció sentarle muy bien a Nacional, el equipo de Santa exhibió otro sentido de compromiso ante el partido, pero al igual que en el primer tiempo, muy temprano, se vio ante la angustia de que el cuadro blanco marcara su segunda anotación.  Esto ocurrió en el minuto 47, en una jugada que se gestó por la derecha con un pase en profundidad que abrió totalmente la zona de Iglesias, y en el avance furioso de Vélez que envió el centro atrás a Dayro Moreno, éste, felizmente para las toldas verdolagas, no pudo concretar como lo sabe hacer.  Sin duda, esto hubiera sido el golpe concluyente al estado anímico de Nacional, pero los albos dejaron abierto el partido.

Después de esa fallida resolución por parte de Moreno, Nacional empezó a dominar las acciones y a llegar mejor a la zona de Henao, y fruto de ese esfuerzo llegó el empate verdolaga: al minuto 58, tras una buena serie de pases cortos entre Pabón y Patiño, este último da un pase "punteado" a Maggiolo quien, totalmente solo y ante la salida agitada del portero albo, la levanta suavemente con la zurda para vulnerar el arco local.

Un 1-1 que reclamó la gente de Once Caldas como fuera de lugar (equivocada, como se vería después en la pausada repetición) pero que llegó en un momento preciso para que Nacional empezara a liberar tensiones y a jugar mejor.

La paridad, no obstante, hizo que los dirigidos por Osorio empezaran a adelantar sus líneas y a generar oportunidades de peligro, como las que tuvieron Uribe y John Valencia.  Con estas jugadas, el técnico albo manda a la cancha a Juan Guillermo Baena en reemplazo de Micolta para ganar más presencia en el centro del campo (64').  Era indiscutible que, con las aproximaciones de Once Caldas, el partido se había emparejado.

En el minuto 67, el encargado de desequilibrar el contador es otra vez Maggiolo, quien, en una gran jugada junto con Marcos Mondaini (larga triangulación, centro y cabezazo) destruyen el sector defensivo de los blancos y ponen a Nacional arriba en el marcador.  Un gol muy interesante que describe perfectamente cómo las decisiones precisas de sólo dos jugadores pueden vulnerar efectivamente la zona defensiva del adversario (en este caso, fueron dos elementos contra siete).  Estrategia ingenieril en estado puro.

Con el 1-2 favorable, el esfuerzo en ataque de Mondaini y la necesidad de Once Caldas de buscar el resultado, Santa realiza el cambio de Víctor Ibarbo por el delantero argentino, con la intención de aprovechar la velocidad y el arranque del volante vallecaucano entre las presuntas líneas que se abrirían en el conjunto local.

Y así llegaría el 1-3 (81'): en un impresionante despliegue de Ibarbo por el sector izquierdo verdolaga, que trazó un recorrido de más de cincuenta metros, el 8 de los verdes llega hasta a la puerta del área grande rival y sacude con su remate cruzado.  ¡Golazo!²  Y el partido estaba prácticamente definido.

Ya con la ventaja de dos goles y con pocos minutos en el reloj, el D.T. verdolaga configura el enroque entre Maggiolo y Jaime Córdoba.  Muy bien el primero, por sus dos goles que le ayudarán a retomar confianza en el frente de ataque en los próximos compromisos.  Sin embargo, el partido no había finalizado y, en una chance de tiro libre (86'), Moreno envió la señal de alerta a los verdolagas, con la suerte de que su lanzamiento fuera desviado en dirección hacia las redes de la visita.

El 2-3 puso el picante al final, pero no hubo más para el blanco de Manizales ya que Óscar Julián Ruiz determinó la fnalización del encuentro, muy emotivo desde el inicio del mismo.

De esta manera, el triunfo verdolaga se hace muy importante por los factores adversos que tuvo que afrontar el equipo: primero, por el gol de Once Caldas, que abrió el marcador en un momento en que Nacional jugaba mejor el partido, y segundo, porque el otro gol albo llega tras un guiño de fortuna en el remate de tiro libre de Dayro Moreno, el cual se desvía en la espalda de uno de los jugadores visitantes.

Así y todo, porque también Nacional tuvo momentos en los cuales no jugaba bien, este triunfo reconforta un poco pues se derrotó a un equipo con nombres interesantes y porque se remontó un resultado adverso.  Por el momento, las tres victorias al hilo y la clasificación en la Copa Colombia son estimulantes que animan a seguir construyendo, y a seguir creyendo.

Formaciones
Once Caldas: Henao; Vélez, Vizcarrondo, Henríquez y Núñez; Valencia, Arias, Micolta (Baena, 64') y Acuña; Moreno y Uribe.
Nacional: Pezzuti; Pérez, Mosquera y Barrientos; Piedrahita, Palomino, Patiño e Iglesias; Pabón (Piedrahita, 92'); Mondaini (Ibarbo, 74') y Maggiolo (Córdoba, 87').
2-3 ganó Nacional, con goles de Maggiolo (58' y 67') e Ibarbo (82'); Once Caldas anotó por intermedio de Uribe (27') y Moreno (86').


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¹  Imagen de Futbolred (http://www.futbolred.com/liga-postobon/noticias/fecha7finalizacin2010/atletico-nacional-dio-vuelta-al-marcador-y-supero-2-3-a-once-caldas/7883530).
²  A algunos les hizo recordar lo que hacía este fuoriclasse...